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Charla Crianza y Límites – Chicco

By | 2018-11-05T12:50:48+00:00 jueves, 22 noviembre, 2018|

Algunos temas a tratar: 

– Cómo se construye el límite.
– Función de los papás.
– Adquisición de normas y cuidado en el bebé-niño.

Dictada por Silvina Gradi, Puericultora universitaria y Psicopedagoda.


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Taller de Preparación para la Maternidad y Paternidad

By | 2018-11-07T12:41:52+00:00 viernes, 9 noviembre, 2018|

Comienza todos los Viernes

Las Clases no son correlativas necesariamente, podés comenzar en la que quieras o puedas sumarte.

Estás transitando el embarazo y también las preguntas. Vivan el embarazo plenamente. Acercate a nuestro taller y los acompañamos en este nuevo camino.

TU EMBARAZO
• Conocimiendo tu embarazo
• Ultimas semanas.
• Signos y síntomas de alarma
• Preparación del bolso.

PRE-PARTO DE A DOS
• Como aliviarlo
• Cuidados y actividades en pareja para hacer en casa

LLEGO EL MOMENTO
• Llegada al sanatorio
• Internación
• Períodos dilatantes de transición y expulsivo
• Analgesia Clase

AYUDALO A NACER
• Preparación y Pujo Clase

FORMAS DE NACER
• Parto • Cesárea
• Cuidados
• Recien Nacido Clase

¿DESPUES QUE?
• Puerperio
• Lactancia

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La crianza es un tema de dos

By | 2018-07-13T09:48:58+00:00 viernes, 13 julio, 2018|Crianza|

Hace ya varias semanas una carta, sencilla y sentida carta, de una mamá bloguera estadounidense se hizo viral.
Como poder maternar sin ayuda, estando en pleno siglo XXI todavía hay que pedir auxilio para compartir las tareas de crianza y llevar adelante la vida familiar.
Los roles madre – padre marcados de tal modo que las mujeres madres maravilla abundan, ocupándose de todo y dispuesta siempre para todos.
Conciliar vida laboral y maternidad no es fácil, como tampoco resulta sencillo que los cuidados hacia nuestros hijos recaigan solamente en una espalda, la materna.
Compartimos la carta que podría haber sido escrita por tantas otras mamás.

Querido marido,

Necesito. Más. Ayuda.

Anoche fue difícil para ti. Te pedí que vigilaras al bebé para que me pudiera ir pronto a la cama. El bebé estaba llorando. En realidad, estaba quejándose. Le podía escuchar desde la planta de arriba. Se me hizo un nudo en el estómago solo de escucharle, pensando si debía bajar y aliviarle o cerrar la puerta para conseguir las horas de sueño que necesitaba desesperadamente. Elegí lo segundo.
Tú entraste en la habitación 20 minutos después, con el bebé aún llorando frenéticamente. Pusiste al bebé en la cuna y, con cuidado, empujaste la cuna más cerca de mi lado de la cama, un claro gesto de que habías terminado de vigilarle.
Quise gritarte. Quise empezar una pelea épica en ese mismo momento. Llevaba vigilando al bebé y al niño todo el maldito día. Lo mínimo que podías hacer era cuidarle un par de horas por la tarde para que intentase dormir.
Solo unas pocas horas de valioso sueño. ¿Es tanto pedir?
Sé que los dos hemos visto a nuestros padres seguir los roles clásicos de madre y padre cuando crecimos. Nuestras madres eran las principales cuidadoras y nuestros padres estaban relativamente liberados. Eran padres excelentes, pero no se esperaba que pasaran tiempo cambiando pañales, alimentando y cuidando a los niños. Nuestras madres eran las supermujeres que mantenían la dinámica de la familia. Cocinando, limpiando y criando a los niños. Cualquier ayuda del padre era bienvenida, pero inesperada.
Veo que estamos cayendo en esta dinámica familiar cada día más. Mi responsabilidad de alimentar a la familia, mantener la casa limpia y cuidar a los niños se da por hecha, incluso cuando llego de trabajar. Me culpo de la mayoría. He sentado el precedente de que puedo hacerlo y la verdad es que quiero hacerlo. No te ofendas, pero no estoy segura de que quiera saber qué pinta tendría una semana de cenas hechas por ti.
También veo a mis amigas y otras madres haciéndolo, y haciéndolo muy bien. Sé que tú también lo ves. Si ellas lo consiguen y nuestras madres también, ¿por qué yo no?
No lo sé.
Quizá nuestros amigos están actuando en público y en realidad se pelean. Quizá nuestras madres sufrieron durante años en silencio y ahora, 30 años después, simplemente no recuerdan lo duro que era. O quizás, y esto es algo por lo que me reprendo a mí misma todos los días, no estoy cualificada para este trabajo como las demás. Y por mucho que me rebaje solo pensarlo, voy a decirlo: necesito más ayuda.
Un parte de mí siente que pedirlo es un fracaso. Lo que quiero decir es que sí ayudas. Eres un padre impresionante y haces un trabajo genial con los niños. Y, además, esto me debería salir solo, ¿verdad? Instinto maternal, ¿no?
Pero soy un humano, estoy funcionando con cinco horas de sueño y estoy cansadísima. Te necesito.
Por las mañanas, necesito que prepares al mayor para que yo cuide del bebé, prepare comida para todos y tome una taza de café. Y no, preparar al mayor no significa colocarle delante de la televisión. Significa asegurarse de use el orinal, de que se tome el desayuno, comprobar si quiere agua y preparar su mochila para el colegio.
Por la noche, necesito una hora para despresurizar en la cama sabiendo que el mayor está dormido en su habitación y tú estás cuidando al bebé. Sé que es difícil escuchar al bebé llorando. Créeme, lo sé. Pero si yo puedo vigilar y tranquilizar al bebé la mayor parte del día, tú puedes hacer una o dos horas por la noche. Por favor. Te necesito.
Los fines de semana necesito más descansos, momentos en los que pueda salir de casa por mi cuenta y sentirme como un individuo. Aunque solo sea un paseo por el barrio o ir a hacer la compra. Y algunos días, cuando he organizado clases de natación y quedadas para que los niños jueguen y parece que tengo todo bajo control, necesito que me eches una mano. O proponerme que yo me tumbe mientras ellos se echan la siesta. O empezar a limpiar los platos sin que te lo tenga que pedir. Te necesito.
Últimamente, necesito escuchar que agradeces todo lo que hago. Quiero saber que te das cuenta de que la colada está hecha y una cena deliciosa ha sido preparada. Quiero saber que valoras que dé el pecho a todas horas y que la extraiga mediante bombeo mientras trabajo, cuando sería más fácil para mí darles leche artificial. Espero que te des cuenta de que nunca te pido que te quedes en casa cuando tienes algún partido. Como madre, está asumido que debo estar en casa a todas horas y siempre disponible para cuidar a los niños mientras estás fuera. Y sé que alimento esa idea estando, bueno, pues en casa.
Sé que no es como lo hicieron nuestros padres y odio pedirlo. Ojalá pudiera hacerlo todo y que parezca que no me cuesta ningún esfuerzo. Y ojalá no necesitase reconocimiento por hacer cosas que la mayoría de las personas piensan que debe hacer una madre. Pero estoy mostrando una bandera blanca y admitiendo que soy humana. Te estoy contando cuanto te necesito y si sigo a este ritmo me voy a romper. Y eso te haría daño a ti, a los niños y a nuestra familia.
Porque, afrontémoslo, tú también me necesitas.

Celeste con sus dos hijos

FUENTE: Diario La NACIÓN

Permitirse pedir ayuda

By | 2018-07-03T16:50:01+00:00 martes, 3 julio, 2018|Crianza|

Ser mamá no es un camino sin dificultades, a pesar que muchas veces prefiramos negarlo.
Cuando nace el bebé, varios cambios considerables son vividos por la reciente mamá. Desde no tener esa panza adorada que la acompañó durante meses, cambios hormonales y emocionales de la gran responsabilidad de tener un bebito que depende 100% de ella misma, del cambio que eso implica en la vida diaria de la mamá, de no saber ciertas cosas que parecen ”que se deben saber” como poner un pañal, saber porque llora el bebé, limpiar el cordón, alimentarlo.

Permitirse pedir ayuda

Todo de a poco se va aprendiendo, disfrutando, sabiendo. El comienzo es un torbellino que al pasar las semanas se va relajando y serenando.
Pedir ayuda, tener gente cercana que nos dé una mano en cosas puntuales y sencillas como pedirle a la abuela si nos puede cocinar y tener algo rico para comer en la noche, que una amiga nos visite, charlar un rato y hasta aprovechar que está para bañarnos tranquilas, si tenemos más chicos, dejar con alguien de confianza al bebé y organizar algún programa, aunque sea corto, con nuestros otros hijos, y porqué no un café con nuestra pareja en un lugar cercano a casa.
También acercarnos a mamás que estén viviendo una etapa similar a la nuestra puede ser muy rico y contenedor. Compartir experiencias y vivencias en espacios de grupos de postparto coordinados por profesionales idoneos.
Solas, todo no podemos. Si nos sentimos sostenidas, si estamos acompañadas y queridas vamos a poder sostener mucho más a nuestro bebé, que tanto necesita de nosotras.

Una Crianza Feliz desde el Comienzo

By | 2017-10-24T16:19:45+00:00 jueves, 9 noviembre, 2017|

Temas a tratar: 
Cuando nace un hijo también nace una mama y un papa. En el ir conociendo a nuestro bebe se despierta el ser materno y paterno y se desarrolla en nuestro interior el arte de la crianza.
El contacto con nuestro bebe intrauterino y su influencia en la futura crianza.
Entendiendo y acompañando a nuestro bebe desde el nacimiento hasta los primeros meses. Las fascinantes posibilidades del recién nacido
La impronta y el apego en el nacimiento. Su importancia.
Periodo de adaptación, primeros vínculos
En la búsqueda de una crianza amorosa.
Responder vs. Reaccionar. Círculos viciosos vs. Círculos virtuosos.
Como y cuando comunicarnos con nuestro bebe, a través de sus sentidos sus sentidos.
Sus diferentes estados de conciencia. Las tres formas de estar alerta y despierto.
Descubriendo como se comunica el bebe con nosotros.
Upa si upa no? Debemos permitir que se chupe el dedo? Hay que dejarlo llorar en la cuna?
Los abuelos y sus comentarios….
Dictado por la Lic. Laura Linares.

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El primer año de vida del bebé.

By | 2011-09-16T22:18:44+00:00 viernes, 16 septiembre, 2011|Crianza|

Entrevista a  Stella Maris Camarra
Stella Maris Camarra - Puericultora

Stella es Puericultora Universitaria (Fundalam Unsam)

Experta en lactancia.
18 años de experiencia profesional en ámbitos  públicos y privados

Cómo se siente el bebé al nacer?
El bebé necesita mucho sentir en el afuera todo lo que sintió adentro.  Es conveniente tenerlo con una lo más rápido posible para que no sufra esa separación tan sustancial.

Cómo vincularnos con nuestro bebito?
Mirándolo, acariciándolo, alimentándolo. A través de la lactancia lo miro, lo acaricio, lo arrullo. El bebito me huele, siente los latidos de mi corazón. Momento de encuentro cuando lo miro, le hablo. Esta palabra que lo sostiene. El bebe no entiende lo que le hablo pero sí la forma, el amor con que le hablo, el volumen de mi voz.

Es fundamental el contacto inmediato con su mamá ni bien nace?
Sí, ponerlo sobre el pecho, que se quede ahí. Si succiona bien, sino va a ir reconociendo el lugar donde va a ir a vincularse y recibir el alimento.
El bebito necesita el contacto porque estuvo nueve meses contorneado en el útero.

Cómo es la llegada a casa con el recién nacido?
En general coincide con otra situación, por eso hay que anticiparse, manejarse con lo preventivo, que es la bajada de la leche materna. Yo les digo a las futuras mamás que preparen el lugar donde le van el pecho,generalmente no se piensa mucho en esto. Buscar un rincón que podamos ventilar, templado  por ejemplo. Muchas veces llegan desprovistas, la mamá no sabe que hacer.
El bebito se pone más demandante, la mama de la madre dura, no sabe como ubicarlo. Bueno, para este momento es importante saber que la situación pasa con el transcurso de las horas, pasa con la succión del bebé.
Si amamanto al bebé, voy a poder sortear más rápido y natural esta situación de la tensión de la mama. Es bueno darnos una duchatibia, masajeando desde la costilla hasta la punta del pezón, en distintos sectores por la glándula mamaria. Y luego colocar al bebé a mamar.

Hay que crear hábitos en el bebé?
No, el bebé actúa por repetición. Hay que acompañarlo en los cambios, tener flexibilidad.

Cómo abordar el tema del sueño del bebito, hay algunos bebés que duermen de día y muy despiertos por la noche.?
El bebé nace sabiendo dormir no cuando lo tiene que hacer.

No diferencia día y noche, lo puedo ayudar?
Sí, un poquito. Ya que el sueño tiene que ver con la maduración, no puedo saltearme etapas. Dependiendo del peso del bebé podemos actúar además, ya que si de está con bajo peso y de noche duerme de un tirón lo tengo que despertar.
Luego comienza a modificarse con la aparición de la alimentación complementaria.

A qué edad comenzamos con sus primeras comidas?
Alrededor de los 6 meses. Es complemetaria ya que lo más importante sigue siendo el pecho, es completo de él. En esta etapa baja la lengua, empieza a reconocer diferentes gustos y sabores. Hay que dejar manipular el alimento. Como antes dije, el bebé actúa por repetición por eso es necesario que vea comer a su mamá, al papá. Que tenga su plato, su vasito.

Muy pronto comenzará a gatear, a soltarse un poquito de la mamá?
Hay que darle expansión para que se vaya alejando, pueda recorrer, explorar. Acompañarlo desde el afuera, sostenerlo con la mirada. Así se siente contenido, guiado, observado. Ahí mirándolo está su mamá.

Porqué es importante asistir al taller de Crianza?
Es conveniente participar de los talleres de Crianza ya que los temas son variados, abarcativos, diferentes. Tienen que ver con el acompañamiento , el crecimiento, desarrollo y maduración del bebé. Los temas que se van a ver entre otros son: juego, alimentación complementaria, seguridad, etc.

Stella Maris Camarra dictará un Taller de Crianza el jueves 22 de septiembre  de 2011 a las 19 hs.  en Espacio Maternelle, Thames 1750 CABA