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Los bebés que rechinan los dientes, es normal?

By | 2018-09-21T10:26:39+00:00 viernes, 21 septiembre, 2018|Crianza, Maternidad|

Comencemos por despejar que significa rechinar. Podemos resumirlo como el sonido que produce el roce de los dientes superiores e inferiores.
Y tan normal es que los bebitos lo hagan, que los papás no debemos asustarnos si alguno de nuestros chiquitos rechinen sus dientes. Para que no dramaticemos algo más que puede suceder en el mundo de los bebés.

Por eso compartimos esta nota que salíó en el diario La Nación.
Bebés que rechinan los dientes

Me pasó a mí. Volviendo a casa en el auto con mi hija de 7 meses en su sillita, escuché cómo claramente rechinaba los dientes. En ese momento, el chupete resolvió el problema. Pero el sonido se repitió varias veces. ¿Qué era? ¿Podía ser ansiedad, como en los adultos? ¿Existe el bruxismo en los chicos?

Primer dato: es algo bastante común
Mamás o papás preocupados como yo deben saber que 2 ó 3 de cada 10 niños rechinan los dientes, según la Fundación Nemours, sistema de salud pediátrica de EEUU. En la población general, la prevalencia del bruxismo es del 70-80%, añade la Dra. Ángela Nakab, médica pediatra del Hospital Elizalde, miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría.

“Entendamos por bruxismo al hábito de apretar los dientes de forma involuntaria. Suele ser diurno o nocturno, pero mayormente se manifiesta a la hora de dormir”, define Carla Juarez, odontóloga. “Puede que hayas escuchado a tu hijo desde otra habitación y pienses que se le van a romper los dientes, pero tranquila, no va a suceder”.

Segundo dato: en los bebés, suele irse solo
Tener dientes es una experiencia novedosa para los menores de un año. “Les gusta hacer ruidos con su boca, autoescucharse y experimentar con su cuerpo”, explica la Dra. Nakab. Es común que incluso hagan sonidos para dormirse.

A una edad tan temprana, apretar la mandíbula también se relaciona con la aparición de los primeros dientes. Según la Fundación Nemours, los niños suelen presionar para aliviar el dolor, así como se frotarían un brazo.

“Es un hábito de desarrollo que disminuye progresivamente al salir las muelas permanentes y dientes incisivos, así que en principio no hace falta ningún tratamiento”, añade la odontóloga Romina Natalia Oieni. Los padres pueden observar cuando los hijos bruxan y ofrecerles mordillos fríos, juguetes de goma o collares de silicona.

Tercer dato: las complicaciones a esta edad son raras
“Si el bruxismo aparece durante el recambio dentario, debería desaparecer cuando este finalice, lo cual no dejaría ningún daño”, explica Juarez. Pero si el problema persiste, sí puede ocasionar desgastes y deterioro de los dientes, y perjudicar las encías. Además, el rechinamiento puede causar dolores musculares en la mandíbula y en la cabeza, agrega Oieni.

Qué pasa en niños más grandes
“Lo más común es que el bruxismo sea por tensiones emocionales”, indica la Dra. Nakab. Disminuir la actividad física y mental antes de dormir, usar técnicas de relajación, un baño, un paseo o leer, son estrategias que pueden ayudar, según Oieni. Es importante que el chico no se acueste triste o enojado, y conviene evitar que se duerma con la televisión prendida.

A veces, el bruxismo se relaciona con un problema físico: dolor de cabeza, de oídos, mala posición de los dientes, y hasta parásitos, enumera Juarez.

Muchas otras veces, los chicos rechinan los dientes sin un motivo puntual, avisa la Dra. Nakab. Por suerte, la mayoría de los casos son leves y no dejan secuelas, aunque hay que estar atentos a que el hábito no afecte su calidad de vida, por dolores en la cara o en la mandíbula.

Las expertas consultadas recomiendan hablar del tema con el pediatra, y acudir a una consulta con un odontólogo apenas aparezca el primer diente, antes del año.

Fuente diario La Nación  

Tips para que tu bebé duerma toda la noche

By | 2018-09-07T16:15:49+00:00 viernes, 7 septiembre, 2018|Crianza|

Una de las cosas que más se añoran cuando se tiene un bebé es poder dormir toda la noche.
Claro, los bebés no lo hacen y por ende, nosotras tampoco.
Al nacer un bebito no reconoce día y noche, es por eso que tantos son los que duermen durante el día y apenas duermen a la noche, convirtiendo esto en un caos familiar muchas veces, y más si hay hermanitos a quienes también atender, ni hablar si ya volvimos a trabajar y el despertador suena con furia a las 7 AM…

Por eso esta nota que leímos en La Nación es digna de leer, releer y poner los tips que señala en práctica. Aquí la compartimos.
Tips para dormir al bebe

Quien repite la frase “dormir como un bebé claramente nunca tuvo que lidiar con las primeras semanas -o meses- de una criatura que no duerme más de tres horas seguidas.

Cuando los hijos son tan pequeños, cuesta ver la luz al final del túnel de noches sin descanso. Pero, como pasa con casi todo, a dormir también se aprende.¿Y cuándo enseñarles? La mayoría de los expertos, según recopila el sitio BabyCenter, aconsejan arrancar cuando el bebé tiene entre 4 y 6 meses, ya desarrolló un ciclo de vigilia-sueño regular y no come tanto de noche.

Para Liliana Bellomi, sensitive sleep consultant, el momento para comenzar es “cuando los padres consideran que las dificultades de sueño que presenta el bebé atentan contra su descanso y el del grupo familiar”. Existen varios métodos de “sleep training”, pero estas claves pueden valer para todos:

1. No llevar al bebé dormido a su cuna
Es el primer consejo que les da a los padres Bellomi: “No enseñen al bebé a dormir en brazos, ni en el pecho, ni hamacándolo, para luego pasarlo a la cuna o al moisés totalmente dormido”.

Aclara que el bebé debería llegar a su camita somnoliento, y hay que asistirlo para que se duerma allí. Acostarlo cuando está casi dormido, porque si no se va a despertar y no va a reconocer el lugar.

2. Hacer un pequeño relax antes de dormir
“Llevar a la cama a un bebé relajado es un pasaporte para una noche de calma“, afirma la experta. Para esto, tener una rutina es fundamental. Esta debería durar menos de una hora, puede incluir o no el baño, la comida y un rato de juego tranquilísimo y relajado, en un ambiente agradable con luces bajas, sin televisión, ni tablets, teléfonos o computadoras.

Pregunta típica: ¿cuándo empezar a marcarle la rutina a un bebé? Se puede arrancar desde las 6 semanas, aunque solo consista en ponerle el pijama y cantarle una canción. Lo principal será la consistencia y la repetición, para formar hábitos.

3. Saber que el baño no siempre es fundamental para ayudarlos a dormir
Contra lo que se cree, no es imprescindible para ayudar a los bebés a conciliar el sueño. “Hay muchos que se activan con un baño”, avisa Bellomi.

4. Desterrar el mito: “Para dormir más y mejor de noche, evitar las siestas”
“Para una buena noche, es clave el manejo de horarios de sueño no solo nocturno, sino diurno”, aclara la especialista.

Los bebés hasta los 6 meses suelen hacer 2 ó 3 siestas de 30 minutos a 2 horas cada una. De los 6 a los 12 meses, las siestas suelen ser dos y, hasta los 3 años, es común que hagan una sola siesta, de 1 a 3 horas, especifica el sitio KidsHealth de la Fundación Nemours.

Los chicos que llegan a la cama descansados suelen dormirse más fácilmente que los “pasados de rosca”, afirma la Fundación. A estos les cuesta más tranquilizarse y son más propensos a despertarse durante la noche.

5. Se despierta a la noche y llora: no ir enseguida
Primero, no hay que pensar que cada vez que se despierta de noche es por hambre. Segundo, conviene esperar un ratito antes de acudir, “para darle la oportunidad de volverse a dormir sin ayuda, y también para darnos la oportunidad de entender la causa del llanto y actuar en consecuencia”, explica Bellomi.

6. “Mi hijo es un búho y no duerme de noche”
Muchas madres y padres estarán pensando en este momento que sus hijos son decididamente noctámbulos sin remedio. Para su consuelo, Bellomi asegura que, en general, todos “tarde o temprano responden a las medidas correctas para ayudarlos a dormir”.

Las excepciones pueden darse con bebés que tienen algún tema de salud, alergias respiratorias o alimenticias, temperamento muy irritable, o que los padres actúen con un alto nivel de ansiedad o inseguridad, al intentar aplicar los métodos de sueño, concluye.

Fuente diario La Nación

Llanto del bebé

By | 2018-08-10T11:15:26+00:00 viernes, 10 agosto, 2018|Crianza, Maternidad|

Una de las cosas que puede preocupar más a la mamá reciente es si sabrá darse cuenta del porqué llora su bebé.

El llanto del bebé puede por momentos desbordarnos y no está mal que esto nos suceda. El tema es saber como manejarnos con una situación, totalmente natural y esperable, que es que nuestro bebé llore. Saber decodificar su llanto va a ser un aprendizaje que solamente el tiempo y la conexión con el bebé serán grandes aliados para lograrlo.

Es importante confiar en nuestro sentido común, nuestra intuición y el amor que nos une a nuestro niñito. También no sentirnos mal porque podemos sentirnos abrumadas ante el bebé que llora y no sabemos como calmarlo. En esos casos, tratá de pedir ayuda, a veces pasar el relevo de la situación aunque sea por un ratito, relaja y podemos volver a nuestro eje.

El llanto del bebé

Cúales serán las causas por las que un bebé llora?

Generalmente lo primero que solemos pensar es si tiene hambre. Entonces empecemos por ahí. Si no es hambre lo que tiene el bebé, controlemos su pañal, ya que en general los bebés lloran cuando ensucian su pañal, veamos si está cómodo con su ropita, quizás tenga calor o frío, tendrá algún dolor en su pancita?, si es así hacele masajes y movimientos suaves como si estuviera pedaleando una bici. Otro motivo de llanto pueda ser que quiera que lo aupes, entonces vamos por los brazos..,puede tener sueño y por eso llora, si nada de esto dá resultado no está de más tomarle la temperatura, quizás el llanto tenga relación por sentirse caído y con dolor.

Aupalo, cantale despacito, mecelo y contenelo.Una buena idea es sacarlo a dar un pequeño paseo, aunque sea un para de cuadras cercanas a la casa.

En un ambiente tranquilo y sereno es mucho más fácil que nuestro bebito se calme.

Si el llanto es muy intenso, nada lo calma llevando buen rato llorando nada mejor que consultar con el pediatra.

Antojos durante el embarazo

By | 2018-07-20T14:04:30+00:00 viernes, 20 julio, 2018|Crianza|

Tenés antojos ahora que estás embarazada? Adivino la respuesta..seguro sí.

Tal vez porque yo los tuve durante mis embarazos, recuerdo los que tuvo mi madre y también amigas mias.

Mi lista pasa desde ciruelas (todavía me encantan), torta de ricota, ensaladas de frutas. Siguiendo con la lista, los kiwis y las frutillas ocupan lugares de privilegio.

embaraz

Averiguando el porque de estas situaciones, de querer comer algo con tantas ganas, a cualquier hora, momento y hasta transformándose a un producto altamente requerido cuando quizás antes del embarazo apenas lo comíamos.. No hay grandes respuestas al respecto, si es importante comunicar que las manchas, que son de nacimiento y que hace años, como cuando yo nací, se atribuian a antojos no tiene nada de veraz al respecto. No hay alimento deseado que deje alguna huella en el cuerpo de la dulce criatura recién nacida.

Desde atribuir a cambios hormonales, hasta también hay especialistas que lo atribuyen a falta de algún nutriente.

Por otro lado no nos olvidemos los cambios emocionales que le suceden a todas las mujeres que están esperando un bebé lo que podria tener cierta inferencia asociada a la alimentación, sus ganas de comer, claro si no hay naúseas que no molesten.

Volviendo a la lista de los “deseados en el embarazo”, debe haber ciertas combinaciones alimenticias muy tentadoras, para comer o para realmente ni imaginarlo. Te proponemos que éste sea tu espacio para que compartas tu anécdota acerca de tus antojos.

La crianza es un tema de dos

By | 2018-07-13T09:48:58+00:00 viernes, 13 julio, 2018|Crianza|

Hace ya varias semanas una carta, sencilla y sentida carta, de una mamá bloguera estadounidense se hizo viral.
Como poder maternar sin ayuda, estando en pleno siglo XXI todavía hay que pedir auxilio para compartir las tareas de crianza y llevar adelante la vida familiar.
Los roles madre – padre marcados de tal modo que las mujeres madres maravilla abundan, ocupándose de todo y dispuesta siempre para todos.
Conciliar vida laboral y maternidad no es fácil, como tampoco resulta sencillo que los cuidados hacia nuestros hijos recaigan solamente en una espalda, la materna.
Compartimos la carta que podría haber sido escrita por tantas otras mamás.

Querido marido,

Necesito. Más. Ayuda.

Anoche fue difícil para ti. Te pedí que vigilaras al bebé para que me pudiera ir pronto a la cama. El bebé estaba llorando. En realidad, estaba quejándose. Le podía escuchar desde la planta de arriba. Se me hizo un nudo en el estómago solo de escucharle, pensando si debía bajar y aliviarle o cerrar la puerta para conseguir las horas de sueño que necesitaba desesperadamente. Elegí lo segundo.
Tú entraste en la habitación 20 minutos después, con el bebé aún llorando frenéticamente. Pusiste al bebé en la cuna y, con cuidado, empujaste la cuna más cerca de mi lado de la cama, un claro gesto de que habías terminado de vigilarle.
Quise gritarte. Quise empezar una pelea épica en ese mismo momento. Llevaba vigilando al bebé y al niño todo el maldito día. Lo mínimo que podías hacer era cuidarle un par de horas por la tarde para que intentase dormir.
Solo unas pocas horas de valioso sueño. ¿Es tanto pedir?
Sé que los dos hemos visto a nuestros padres seguir los roles clásicos de madre y padre cuando crecimos. Nuestras madres eran las principales cuidadoras y nuestros padres estaban relativamente liberados. Eran padres excelentes, pero no se esperaba que pasaran tiempo cambiando pañales, alimentando y cuidando a los niños. Nuestras madres eran las supermujeres que mantenían la dinámica de la familia. Cocinando, limpiando y criando a los niños. Cualquier ayuda del padre era bienvenida, pero inesperada.
Veo que estamos cayendo en esta dinámica familiar cada día más. Mi responsabilidad de alimentar a la familia, mantener la casa limpia y cuidar a los niños se da por hecha, incluso cuando llego de trabajar. Me culpo de la mayoría. He sentado el precedente de que puedo hacerlo y la verdad es que quiero hacerlo. No te ofendas, pero no estoy segura de que quiera saber qué pinta tendría una semana de cenas hechas por ti.
También veo a mis amigas y otras madres haciéndolo, y haciéndolo muy bien. Sé que tú también lo ves. Si ellas lo consiguen y nuestras madres también, ¿por qué yo no?
No lo sé.
Quizá nuestros amigos están actuando en público y en realidad se pelean. Quizá nuestras madres sufrieron durante años en silencio y ahora, 30 años después, simplemente no recuerdan lo duro que era. O quizás, y esto es algo por lo que me reprendo a mí misma todos los días, no estoy cualificada para este trabajo como las demás. Y por mucho que me rebaje solo pensarlo, voy a decirlo: necesito más ayuda.
Un parte de mí siente que pedirlo es un fracaso. Lo que quiero decir es que sí ayudas. Eres un padre impresionante y haces un trabajo genial con los niños. Y, además, esto me debería salir solo, ¿verdad? Instinto maternal, ¿no?
Pero soy un humano, estoy funcionando con cinco horas de sueño y estoy cansadísima. Te necesito.
Por las mañanas, necesito que prepares al mayor para que yo cuide del bebé, prepare comida para todos y tome una taza de café. Y no, preparar al mayor no significa colocarle delante de la televisión. Significa asegurarse de use el orinal, de que se tome el desayuno, comprobar si quiere agua y preparar su mochila para el colegio.
Por la noche, necesito una hora para despresurizar en la cama sabiendo que el mayor está dormido en su habitación y tú estás cuidando al bebé. Sé que es difícil escuchar al bebé llorando. Créeme, lo sé. Pero si yo puedo vigilar y tranquilizar al bebé la mayor parte del día, tú puedes hacer una o dos horas por la noche. Por favor. Te necesito.
Los fines de semana necesito más descansos, momentos en los que pueda salir de casa por mi cuenta y sentirme como un individuo. Aunque solo sea un paseo por el barrio o ir a hacer la compra. Y algunos días, cuando he organizado clases de natación y quedadas para que los niños jueguen y parece que tengo todo bajo control, necesito que me eches una mano. O proponerme que yo me tumbe mientras ellos se echan la siesta. O empezar a limpiar los platos sin que te lo tenga que pedir. Te necesito.
Últimamente, necesito escuchar que agradeces todo lo que hago. Quiero saber que te das cuenta de que la colada está hecha y una cena deliciosa ha sido preparada. Quiero saber que valoras que dé el pecho a todas horas y que la extraiga mediante bombeo mientras trabajo, cuando sería más fácil para mí darles leche artificial. Espero que te des cuenta de que nunca te pido que te quedes en casa cuando tienes algún partido. Como madre, está asumido que debo estar en casa a todas horas y siempre disponible para cuidar a los niños mientras estás fuera. Y sé que alimento esa idea estando, bueno, pues en casa.
Sé que no es como lo hicieron nuestros padres y odio pedirlo. Ojalá pudiera hacerlo todo y que parezca que no me cuesta ningún esfuerzo. Y ojalá no necesitase reconocimiento por hacer cosas que la mayoría de las personas piensan que debe hacer una madre. Pero estoy mostrando una bandera blanca y admitiendo que soy humana. Te estoy contando cuanto te necesito y si sigo a este ritmo me voy a romper. Y eso te haría daño a ti, a los niños y a nuestra familia.
Porque, afrontémoslo, tú también me necesitas.

Celeste con sus dos hijos

FUENTE: Diario La NACIÓN

Permitirse pedir ayuda

By | 2018-07-03T16:50:01+00:00 martes, 3 julio, 2018|Crianza|

Ser mamá no es un camino sin dificultades, a pesar que muchas veces prefiramos negarlo.
Cuando nace el bebé, varios cambios considerables son vividos por la reciente mamá. Desde no tener esa panza adorada que la acompañó durante meses, cambios hormonales y emocionales de la gran responsabilidad de tener un bebito que depende 100% de ella misma, del cambio que eso implica en la vida diaria de la mamá, de no saber ciertas cosas que parecen ”que se deben saber” como poner un pañal, saber porque llora el bebé, limpiar el cordón, alimentarlo.

Permitirse pedir ayuda

Todo de a poco se va aprendiendo, disfrutando, sabiendo. El comienzo es un torbellino que al pasar las semanas se va relajando y serenando.
Pedir ayuda, tener gente cercana que nos dé una mano en cosas puntuales y sencillas como pedirle a la abuela si nos puede cocinar y tener algo rico para comer en la noche, que una amiga nos visite, charlar un rato y hasta aprovechar que está para bañarnos tranquilas, si tenemos más chicos, dejar con alguien de confianza al bebé y organizar algún programa, aunque sea corto, con nuestros otros hijos, y porqué no un café con nuestra pareja en un lugar cercano a casa.
También acercarnos a mamás que estén viviendo una etapa similar a la nuestra puede ser muy rico y contenedor. Compartir experiencias y vivencias en espacios de grupos de postparto coordinados por profesionales idoneos.
Solas, todo no podemos. Si nos sentimos sostenidas, si estamos acompañadas y queridas vamos a poder sostener mucho más a nuestro bebé, que tanto necesita de nosotras.

¿Con quién dejo a mi bebé?

By | 2018-06-25T18:09:24+00:00 lunes, 25 junio, 2018|Crianza|

Una de las más grandes disyuntivas cuando tenemos un bebé es pensar quién cuidará nuestro hijo cuando retomemos el trabajo.
No solo pensar hay que resolver este dilema de la mejor manera, pensando principalmente en el bienestar de nuestro hijo.

Muchas veces lo mejor para nuestro hijo podría no serlo para nosotros, por ejemplo por cuestiones económicas y por otro lado también puede pasar que repetir “fórmulas”, en el caso de ya tener hijos y haber pasado por una situación similar no siempre puede ser lo más efectivo.

Las tres opciones más comunes son: jardín maternal,  niñera y abuelos o algún otro familiar u amigo.

Si nos inclinamos por la primera opción, la mayoría de los maternales reciben bebes desde sus 45 días de vida. Deberíamos comentarle al pediatra si es recomendable para nuestro bebé la concurrencia al jardín de tan pequeñito, ya que en el caso de prematuros, no es recomendable hacerlo.
El pediatra nos asesorará sobre vacunas no obligatorias pero quizás indicadas para evitar posibles contagios, ya que es sabido que el estar con otros niños genera más posibilidades de enfermarse.

Al buscar jardín, pensar que es más conveniente si cerca de casa o del trabajo. Que esté cercano al lugar donde trabajamos puede resultar muy positivo para seguir con la lactancia. La hora de almuerzo o la hora de lactancia pueden ser momentos de acercarnos al jardin, estar con nuestro bebé y amamantarlo. Recorrer varios jardines, pedir referencias a conocidos, compañeras de trabajo, colegas. Observar limpieza, cantidad de niños por sala, materiales de juego, calidez del personal tanto maestras como directivos, medidas de seguridad, como actúan en caso de emergencias.
La ventaja de un jardín es la estimulación que los niños reciben, en general son más autónomos lo que favorece a su desarrollo.

Si nos decidimos para que se quede en casa a cargo de nuestra empleada o contratando niñera, tenemos que tener la plena confianza y poder irnos de casa tranquilas sabiendo que nuestro bebé va a estar atendido y cuidado con cariño.
La ventaja es que estará en su entorno, sin movilizarse en días frios, en su hogar.

Si nos decidimos por un familiar como nuestra madre o suegra, tendremos más seguridad de buen cuidado por el lazo familiar que la une con el bebito, pero deberemos poner en claro ciertas pautas de antemano para evitar posibles choques. Tanto de límites, rutinas que como mamás implementamos con el bebé, horarios que queremos que lo cuide, donde estará el bebé si en nuestra casa o en la de la abuela, si le pagaremos y de qué forma etc.

Sea la opción elegida, siempre tené en cuenta un plan B, es decir, qué pasará si nuestro bebé se enferma y va al jardín, o falta un día la empleada o nuestra mamá tiene que ir al médico y no puede cuidar al bebé. Es mejor prever posibles situaciones en caso en que ocurran.

Extensión de la licencia por paternidad

By | 2018-06-15T11:14:32+00:00 viernes, 15 junio, 2018|Crianza|

Sabías que en nuestro país la licencia por paternidad es la que menos días tiene de la región?
Sólo 2 días son los disponibles por ley para que los varones tengan cuando se han convertido en padres.
Por esto, UNICEF ayer hizo un llamamiento para la extensión de la licencia por paternidad en Argentina. Desde el organismo proclaman que:¨ La brevedad de la licencia afecta al vínculo de los papás con sus hijos en la primera infancia¨.
Extensión de la licencia por paternidad

En la mayoría de los países sudamericanos los padres cuentan con un promedio de 10 días de licencia.
Por otro lado la actual legislación, la cual tiene muchísimos años, no contempla a padres adoptivos ni parejas del mismo sexo.
UNICEF afirma que: ¨Cuando el padre se vincula con el bebé desde el comienzo tiene mayores posibilidades de desempeñar un papel más activo en el desarrollo de su hijo¨.
Los países con licencias remuneradas más extensas son: Alemania, Cuba, Finlandia, Islandia, Noruega, Corea del Sur y Suecia.
Desde UNICEF concluyeron que ¨las licencias más extendidas promueven mejores relaciones padre – hijo, contribuyen a modificar los estereotipos y a reducir la desigualdad de género en el hogar y en el trabajo¨.

Fuente: Minuto Uno

“Vas a tener un hermanito”

By | 2018-05-21T13:13:57+00:00 lunes, 21 mayo, 2018|Crianza|

Anunciar a nuestro hijo que va a tener un hermanito no siempre es tarea sencilla y por tal motivo deberíamos tener en cuenta ciertos aspectos.
Por un lado la noticia se la daremos nosotros mismos, no es aconsejable que se entere ni por algún familiar o amiguito. Cuando lo consideremos oportuno, algunas parejas esperan finalizar el primer trimestre, otras ni bien se enteran del embarazo, sin esperar que una cara desbordante de felicidad nos sonría.
Dependiendo de la edad de nuestro hijo puede variar en su actitud. Debemos entender que de ser único hijo, el rey de la casa, dejará ese trono para tener que compartir absolutamente todo con un integrante que nacerá en unos meses y es un total desconocido!

Por eso es importante ayudarlo y acompañarlo en este proceso, de grandes cambios , que es el embarazo de su mamá y la posterior llegada de un hermano.
Hacerlo partícipe del embarazo es un buen puntapié  inicial. Que nos acompañe cuando nos vamos a realizar una eco o cuando vamos a comprar alguna cosa para el bebito.

Los chiquitos no pueden ubicarse temporalmente, y si le hablamos que nacerá en 9 meses no sabrán de que hablamos. Podemos asociar la fecha del nacimiento con algún momento del año como “cuando haga frío” por ejemplo.
Comentar con ellos sobre los amigos, primos o nosotros mismos que tenemos hermanos y charlar sobre lo lindo que es tener hermanos.

Hablarle de cuando él era bebé, contar alguna anécdota o ver fotos juntos. Claro que si él es un bebé aún esto no se podrá compartir ya que es muy pequeño para entender.

Dejarlo tocar tu panza, que la acaricie y le hable al hermanito que está allí.
Poner en palabras la gran capacidad de amor que como mamás o papás podemos tener y que la llegada de un hermano no significa que lo vamos a dejar de querer.
Preguntarle como se siente ante la llegada de un nuevo integrante a la familia.

Es necesario si el chiquito va al jardín o a la escuela, comunicarlo en la institución.
En la medida de lo posible no hacer coincidir al momento del nacimiento con más cambios, tales como dejar pañales, el chupete o el comienzo del jardín de infantes.
No todo debería girar en torno al nuevo integrante, tanto en conversaciones como en comparaciones con el hermano mayor.
Resaltar el lugar importante de hermano mayor, y si es más grandecito pueda ser un buen “ayudante” para alguna cosa fácil y acorde a su edad obviamente, en el cuidado del bebé.

Preparando a nuestro hijo será mucho más fácil la llegada del bebé. De esta manera, ayudándolo con sus miedos y celos será todo más relajado para todos.
Una vez nacido el bebé, no alteremos las rutinas del hijo mayor. Que su vida siga lo más parecida a cuando el hermanito no había nacido.

Indispensable pedir ayuda y si bien los primeros tiempos son de mucho estar con el recién nacido, es muy valioso tener momentos de exclusividad con nuestro hijo mayor sin el bebé. Llevalo vos sola al jardín, compartan un helado  o un rato de juegos en la plaza.

Las mascotas y la llegada del bebé

By | 2018-05-04T12:52:43+00:00 viernes, 4 mayo, 2018|Crianza|

Nadie puede poner en duda lo positivo que es para los chicos la presencia en el hogar de una mascota. Se señala como beneficiosa la presencia de un animal doméstico en casa para la salud y sociabilidad de los chicos.
Sin embargo que pasa cuando tenemos mascota en casa y está por nacer nuestro bebé.
Tendremos que tener alguna consideración en cuenta para que la convivencia sea plena y sin problemas?
Las mascotas y la llegada del bebé
Por un lado las mascotas perciben los cambios. Por eso tengamos presente en no dejarlo a un lado. El perro, por ejemplo, no debe asociar al bebé con algo negativo.
Se aconseja antes del nacimiento, conectarlo con cosas que tenga relación con el bebito, como por ejemplo su futuro cuarto.

Una vez en casa, es normal que la mascota quiera olerlo, se acerque, quiera “investigar”, por este motivo los papás no deben transmitir miedo sino permitir el encuentro, siempre junto al bebé. Es fundamental la presencia de los adultos, nunca se debe dejar solo al bebé con la mascota.

El animal no debe sentir al bebito como competidor, por ese motivo es conveniente seguir con las rutinas habituales y no privarle el acceso a los lugares que estaba acostumbrado.
Una convivencia que se forjará de a poco en la familia que se ha agrandado.

Fuente Infobae